sábado, 30 de agosto de 2008

una historia de amor

Se partieron en dos en aquella despedida…. Y ya nunca se sintió solo a pesar de no tener a nadie que le ayudara a hacer la mudanza. Y pasó el invierno y con la nueva primavera se unió a otra nueva soledad con nuevas disposiciones y nuevas confidencias y un montón de temores. Y pasaron tantas cosas que creyó que después de todo, tantas cosas no lo habían cambiado tanto. Dando tiempo al tiempo de una nueva batalla todo seguía igual como lo dejaron. Creyó que mentir no iba a ser tan malo y resultó que el tiempo le enseñó que ya no serían nunca los de antes…los mismos dueños de aquellas miradas cómplices en medio del circulo. Y se dispuso a ser fiel a sus latidos y a seguir viendo mas allá del horizonte que tenía frente a su ventana, desde la que veía el mar día tras día, noche tras noche. Pero a veces se cansaba de perder y de seguir soñando despierto para vencer la desesperanza de estar siempre al otro lado de sus aledaños y se cansaba de no tener valor suficiente y haciendo acopio de fuerzas, alentadas por su puro amor, le mandaba una misiva en forma de mensaje donde entre líneas le confesaba que aún la seguía esperando…


Y algún día la lluvia volverá a mojarlos… pero ya no serán los mismos y tal vez se cuestionen con sus labios si aún siguen vivos… o si en aquel preciso momento dejaron de estarlo al romper el encanto que les acompañó desde el primer instante en que se conocieron.
Quién despejara las dudas de si lo suyo fue o no una bienaventuranza….
Y si al fin ganaron la batalla.


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