domingo 18 de mayo de 2008

Conectándose...



La luz viene lentamente, sin apenas percibir como van cambiando las tonalidades del horizonte. La mente se va despertando de igual modo, pasa de una dimensión a otra y en ese proceso se hace consciente del cuerpo que la contiene…y es cuando todo se reduce a la gnosis de la respiración.

La mente es una vela que se ha de encender.

Quiero tomar tu mano para conducirte por la vereda, para que llegues a ser quién eres… déjate llevar sin temor por el haz de luz que comienza a alumbrar tu refugio… no tengas miedo porque no hay apariencias, todo es resultado de imaginar... El imaginario saldrá a tu encuentro. Después de la noche oscura del alma siempre viene la subida al Monte Carmelo y desde allí, la contemplación de un mar entre tierra.

Cierra los ojos, no tengas prisa…detente cuantas veces quieras y recréate en esos puntos de luz que sólo tu ves…deja que la sensación ascienda por tu espalda hasta ellos y entonces, abandónate cual si de una promesa se tratara y encuentra la palabra que señalan..pues ella, te conducirá hasta tu corazón para dejar tras de si un mar cruel de falsas voluntades y así acceder al sustrato de la única voluntad, la voluntad que nace del certero sentimiento.

No busques más y encuéntrate. Echa abajo los muros de los mitos que has creado, destrúyelos uno a uno y no temas perder lo que un día se amó porque ya no te pertenece, déjalo volar, suelta lastre y elévate ligera…sólo así te encontrarás.

Parece sencillo, y lo es. Pero lo sencillo no siempre es fácil. Siéntate y concéntrate en la respiración. Siente el dolor en el tórax, suelta los músculos de los brazos y las piernas e imagina que relajas el corazón y sientes plenamente lo que hay ahí. Encuentra tu plenitud y abandona el imposible ideal de perfección que te aleja de la sabiduría que necesitas para vivir plena y compasivamente con tu condición humana.